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lunes, 17 de mayo de 2010

Al mal tiempo, buena cara

No lo puedo evitar. Cada vez que paso por el puerto del Madero mi vista se dirige inexcusablemente hacia la silueta de la sierra del Cortado tratando de divisar los pueblos de Esteras de Lubia y Tajahuerce. Esta vez no hubo suerte. La lluvia impedía cualquier contacto visual.

No es que estos pueblos tengan nada especial. Sin embargo, desde que tuve conocimiento de la procedencia de nuestros antepasados, producen en mí una fascinación que no acierto a definir.  

Me sucede lo mismo con toda la provincia de Soria. Siempre le encuentro ese atractivo que capta mi atención, aun en los días que parecen más inadecuados, como el de esta excursión que realizamos un grupo de jubilados. Estábamos en la comarca de Pinares y a pesar de la lluvia y el frío nos cautivaron sus bosques de pinos, sus montes nevados, sus pueblos sosegados, solitarios en ésta época, de ese sobrio estilo castellano.

No pudimos acceder a la Laguna Negra debido a que la carretera estaba cortada (quién lo iba a decir) por nieve en estas fechas. Nos contentamos con una visita muy interesante a Vinuesa y otra posterior a las ruinas de Numancia (brrr qué frío hacía allí).

Entre estas visitas, la comida con los amigos, las  leyendas, poemas y otros relatos de Antonio Machado escuchados a Ismael, nuestro ameno guía,  pudimos capear el temporal de una primavera que no llega y mitigar la frustración de no contemplar la maravilla de esa laguna que casi ya no recuerdo.

Otro día será. 

viernes, 30 de abril de 2010

¡¡Que les quiten lo bailado!!

Hay días que no se está para nadie. No nos viene a la cabeza ni una idea medianamente aprovechable para poder plasmarla. Tras dar vueltas y vueltas se me ha ocurrido esto:

Yo no se si este viaje realizado a Madrid y alrededores me ha dejado, tal cual me pasó con el de Italia, físicamente agotado y saturado mentalmente. Es que nos hemos hecho ya mayores.


Alguien comentó ante los esplendores de Toledo, El Escorial, Ávila y Segovia “no sé para qué nos fuimos a Italia con lo que tenemos aquí”. Quizá tenga razón, pero siempre es bueno ampliar horizontes para conocer los hechos y obras de otras gentes y no estar continuamente mirándonos el ombligo.


Y ante las maravillas de Aranjuez, La Granja, el Palacio Real etc. el comentario era unánime respecto los pasados privilegios de la monarquía, el clero y la nobleza. ¡Como vivían a costa del pueblo! Hoy día nos parece absolutamente inmoral semejante actitud, pero estamos juzgando unos acontecimientos del ayer con nuestra mentalidad del siglo XXI.

No sé qué sentimiento prevalece más en mí: congratularme porque los Tajafuerte no hayan pertenecido a los explotadores o apesadumbrarme porque hayan sido de los explotados.

Lo más positivo de todo esto es el legado artístico recibido. Sin embargo si reyes, nobles y príncipes de la Iglesia levantaran la cabeza y vieran a los descendientes de la tan denostada plebe pisar sus alfombras, escudriñar sus estancias y disfrutar de sus fuentes y jardines, seguramente les daría un “patatús” y volverían a sus marmóreas tumbas lamentando indignados hasta donde había llegado el populacho.


"Sic transit gloria mundi".   Sí pero.... ¡¡que les quiten lo bailado!!

martes, 13 de abril de 2010

Leyre

El nombre de mi nieta mayor (dos añitos) tiene connotaciones muy especiales para los navarros.

Así se denomina también la sierra de Errando en cuyas estribaciones el río Irati ha excavado en la roca caliza un espectacular cañón conocido como la Foz de Lumbier. En las faldas de esta sierra se encuentra situado el Monasterio de San Salvador de Leyre, cuna del reino de Pamplona (precursor del de Navarra) y mausoleo de sus primeros reyes.


En este privilegiado emplazamiento se realiza todos los años la entrega de los prestigiosos premios internacionales Príncipe de Viana que el Gobierno de Navarra otorga  para reconocer la labor de personas e instituciones de cualquier país en tres ámbitos: la cultura, la solidaridad social y la atención a las personas dependientes.

Además de la maravillosa iglesia románica de los siglos XI y XII, cuenta este monasterio con una excepcional cripta única en el mundo por sus características, destacando sus grandes capiteles sustentados por unas pequeñas columnas.


Para no ser reiterativo no voy a extenderme describiendo con prolijidad este extraordinario lugar puesto que existe abundante información al alcance de cualquier persona interesada en este conjunto monástico.

El entorno es privilegiado y a sus pies se encuentra el embalse de Yesa represando las aguas del río Aragón. A pocos kilómetros se sitúa el  castillo donde nació San Francisco Javier patrón de Navarra y misionero universal . Igualmente, desde sus alturas, se divisa el cercano pueblo aragonés de Sos del Rey Católico.

Como no podía ser de otra manera, Leyre también tiene su leyenda: la de San Virila:

Cuentan que en este monasterio vivía un monje llamado Virila que albergaba grandes dudas sobre el misterio de la eternidad y rogaba a Dios para poder comprender dicho misterio.


Un día que salió a dar un paseo por los bosques de la sierra sentose a descansar junto a una fuente y  quedó tan absorto con el canto de un ruiseñor que perdió la noción del tiempo y se durmió. Una vez despierto tras reponer sus fuerzas, cuando ya anochecía, regresó al  cenobio donde habitaba y se percató de que ningún monje le era familiar y en el monasterio se habían introducido algunos cambios. Apesadumbrado, se dirigió  al prior, al que tampoco conocía, exponiéndole su extrañeza y juntos en la biblioteca descubrieron asombrados que hacía trescientos años había existido un abad santo llamado Virila desaparecido durante uno de sus paseos primaverales.


San Virila comprendió que él mismo era el abad mencionado en ese escrito y que, al someterle a esta prueba, Dios había escuchado sus súplicas. Todavía hoy puede visitarse la fuente citada en este relato siguiendo un sendero por el bosque.

Esta leyenda no es exclusiva de Leyre. Yo la he escuchado, con muy ligeras variaciones, en algún otro lugar y atribuida a un santo distinto. Tengo entendido que se reproduce  también en  una de las Cántigas de Alfonso X el Sabio. 

miércoles, 24 de marzo de 2010

Peroniel del Campo

En este lugar tenían  su casa solariega los  Ruiz de Caravantes, emparentados con los Tajahuerce a causa del matrimonio de Catalina con Juan Tajahuerce Domínguez


Esta población dista 2,8 kms. de Esteras de Lubia y 4,6 de Almenar en cuyo municipio se integró a finales del siglo XX cuando contaba con 271 vecinos. En el censo de 2008 solamente eran 35 habitantes.

Madoz dice de él que está bien ventilado y su clima es frío pero sano. Está bañado por el arroyo Temblar que nace en la sierra de La Pica y va a desembocar en el Rituerto. Sobre dicho arroyo se encuentran las ruinas de su castillo que conserva dos torres rectangulares y un arco de medio punto por el que se accede a todo el recinto.

La iglesia, dedicada a San Martín de Tours, es románica de finales del siglo XII con añadidos posteriores. Junto al cementerio hay una pequeña ermita dedicada a la Virgen del Perpetuo Socorro.

Históricamente está relacionado con los templarios y se cree que en sus alrededores estaba situado el convento de San Juan de esta orden. Según el censo de la Corona de Castilla, en 1591 de sus 42 vecinos 22 eran hidalgos. También nació aquí el protagonista de la leyenda “El cautivo de Peroniel” recogida por el escritor de Cervera del Río Alhama, Manuel Ibo Alfaro, que sucintamente os relato:

Esta historia se remonta a la época de la reconquista. Manuel Martínez de Contreras era hijo de Juan Martínez Marrón, hidalgo de Peroniel, y de Isabel de Contreras, “noble dama toledana” que en realidad era del vecino pueblo de Esteras de Lubia. Gozaban de una posición  acomodada después de contribuir al logro de numerosas batallas contra los musulmanes junto al rey Fernando III El Santo. Debido a este ambiente familiar la educación de Manuel estuvo marcada por un gran espíritu militar y al mismo tiempo le fue inculcada una gran devoción a la Virgen de la Llana.


En su juventud, Manuel Martínez de Contreras se incorporó a los ejércitos de Alfonso X El Sabio y su hijo Sancho siendo capturado por los musulmanes en el cerco de Algeciras.

Fue trasladado a Argel donde permaneció durante ocho largos años sometido a toda clase de vejaciones. Todas las noches dormía esposado y encerrado en una pequeña  arca y todas las noches rezaba y se encomendaba a su Virgen de la Llana.

Cuenta la leyenda que, el martes de Pentecostés, el Cautivo de Peroniel fue liberado por la Virgen de la Llana y volando en el arca acompañado por quien lo custodiaba se posó junto al Santuario de dicha Virgen situado entre Almenar y Peroniel, donde se arrodilló y le rezó tal como había hecho durante todos los días de su largo cautiverio.

Las fiestas del Cautivo en Almenar de Soria rememoran todos los años, el segundo día de la Pascua de Pentecostés, este acontecimiento en que el pueblo de Peroniel celebra la liberación de uno de sus hijos.

sábado, 27 de febrero de 2010

Mazalvete

En la entrada dedicada a mi séptimo abuelo Juan Tajahuerce Ruiz de Caravantes menciono que tras quedarse viudo se trasladó al vecino pueblo de Mazalvete para contraer matrimonio con Ana Sanz, madre de la que más tarde sería su nuera. Esto sucedió el 15 de diciembre de 1721. En esas fechas el lugar contaría con algo más de un centenar de moradores.


Se trata de una pequeña población de la comarca Campo de Gómara situada en un llano y en la que, curiosamente, su territorio está separado del término municipal. Su anterior nombre era Mazalvete Andaba, sin duda por la proximidad de este despoblado. En 1842 contaba con 25 hogares y 96 vecinos y poco más tarde se integró y pasó a ser una pedanía de Candilichera. Ha seguido el mismo curso que todos los pueblos de los que he venido hablando en entradas anteriores ya que en 1981 tenía 61 habitantes y solamente 30 en el censo de 2008.

Es interesante la iglesia dedicada a la Asunción. De su fábrica románica solamente quedan los muros norte y sur de la nave, el resto es de construcción posterior con algún resto románico.

No es que sea un pueblo muy vinculado a los Tajahuerce, pero he querido continuar con el propósito de dar alguna pincelada sobre los lugares en los que suceden algunos de sus hechos.


Ver más de Mazalvete

domingo, 14 de febrero de 2010

Carnestolendas


Ya ha pasado la vorágine del carnaval. El de nuestra ciudad es un carnaval algo anodino y copia de casi todos los que se celebran actualmente. El chupinazo, el toro de fuego y unos desfiles más o menos vistosos  encaminados principalmente al disfrute de los niños. Los jóvenes los han convertido en una fiesta de disfraces, acompañada de una cena y noche discotequera. Para los que nacimos en la posguerra pasan sin pena ni gloria y el mayor atractivo consiste en ver a nuestros nietos y algunos más lanzados participar en los desfiles carnavalescos.


Cualquier parecido con lo que nos cuentan eran los de antaño es pura coincidencia. Y no lo digo con nostalgia o añoranza del pasado puesto que en este tema que nos ocupa para nuestra generación no existe tal pasado. Cuarenta años de prohibición por la dictadura franquista son una losa difícil de levantar. Simplemente constato que son otra cosa y así debe de ser puesto que las formas de divertirse son totalmente distintas.


El  popular Cipotero no realiza ninguna de las funciones que según cuentan ejecutaba.  Llevaba máscara y una bolsa o zurrón con chucherías para repartir a los niños y los encorría para pegarles con una especie de pelota que colgaba de un palo. No lo hemos conocido. Recuerdo que mi madre nos solía decir si nos ensuciábamos que nos poníamos como cipoteros. Ahora los cipoteros simplemente tiran el cohete y desfilan.


He leído que en Tajahuerce existe el Zurronero, personaje con máscara y zurrón que el jueves lardero se dedica a asustar a los niños. Muy similar a nuestro Cipotero.


He presenciado el desfile de este Domingo de Carnaval  y he observado varias actuaciones destacables: los dos grupos sudamericanos, los trajes de la Asociación de Mujeres del barrio de Lourdes, los gigantes de la comparsa Perrinche y a mi juicio sobre todos ellos la actuación de los Dantzaris Municipales parodiando un ballet. Graciosísimos.





En la actualidad en nuestra ciudad los carnavales se limitan al fin de semana. Antiguamente comenzaban el Juerves Lardero que era el anterior al miércoles de ceniza, seguían viernes, sábado, domingo, lunes y martes de carnaval, miércoles de ceniza y terminaban con el domingo de piñata, primero después del miércoles de ceniza. Los días más celebrados eran el domingo y martes de carnaval. Demasiado para el cuerpo.

El nombre de Carnestolendas creo que quiere decir quitadas las carnes y alude a la prohibición de comer carne durante la cuaresma. Eran otros tiempos.


martes, 2 de febrero de 2010

Tajahuerce

Es un municipio asentado al noroeste de la Sierra del Cortado dentro de la comarca Soriana de Tierras de Agreda. Disfruta de una situación panorámicamente privilegiada puesto que desde su plaza se divisan las vegas altas del Rituerto y Araviana y está rodeado por las Sierras del Almuerzo, el Madero, el Pulpal, el Toranzo y coronando todas ellas la Sierra del Moncayo.


Dice Madoz (1845/1850) que está situado en terreno peñascoso y combatido principalmente por los vientos del norte y oeste, que goza de clima sano y tiene 34 casas, la consistorial con cárcel, escuela de instrucción primaria frecuentada por 14 alumnos y una iglesia parroquial servida por un cura y un sacristán. Hay 35 hogares y 140 vecinos.

Hoy día tiene 51 habitantes (el último censo en las elecciones de 2009 le atribuía 33 votantes). Del lugar han desaparecido la cárcel, la escuela, los alumnos, la mayoría de sus habitantes, el sacristán y un cura reparte su ministerio entre varios pueblos de la comarca.

Su economía se mantiene gracias al cultivo del cereal y girasol, el ganado porcino y un parque eólico de generadores de energía eléctrica. Existe también un aprovechamiento importante de la caza y de la trufa. Incluso el ganado lanar, tradición secular Soriana, ha desaparecido de este enclave por lo que sus pastos se alquilan a rebaños trashumantes.


A destacar la iglesia románica de Nuestra señora de la Asunción y la ermita de la Soledad de 1724.

En su término se encuentra el despoblado de La Pica con casas edificadas en el siglo XVIII, un torreón de defensa berebere, las ruinas de una ermita románica y una fuente árabe. El marquesado de La Pica fue expedido por Carlos II el 18 de julio de 1684 y se halla desde su creación en poder de una familia chilena.

Ningún Tajahuerce de los hasta ahora investigados es natural de su homónimo, pero yo sustento la teoría de que algún antecesor de las 40 familias que se sabe que habitaban este lugar en el siglo XVI emigró a algún pueblo lindante, posiblemente Esteras, y allí fue conocido como Francisco, o Juan o el que sea “De Tajahuerce”. ¿Cuándo y donde se quedó el “De” por el camino? Eso ya es harina de otro costal. ¡¡Ojala alguien tras de mí encuentre este eslabón!!

He querido dar estas pinceladas sobre esta población porque, a pesar de no tener hasta el momento ningún ancestro nacido en este lugar, creo que los Tajafuerte estamos estrechamente vinculados al mismo.


Ver más de Tajahuerce

sábado, 16 de enero de 2010

Ebro baja furo

Se veía venir y así ha sido. Ya está aquí la primera riada del año.


Las nieves caídas entre los días seis y diez de este mes de enero y las lluvias generalizadas posteriores han provocado un rápido deshielo y como consecuencia de ello el desbordamiento de numerosos ríos entre ellos el que me ocupa: el Ebro a su paso por nuestra Ciudad. A más abundamiento, para escarnio de los agoreros,  los pantanos están a rebosar por efecto de las persistentes lluvias anteriores y  se temía que las de los últimos días complicasen más esta situación, sin embargo la crecida no ha sido tan espectacular como se esperaba.

  
Ebro baja furo” se dice en Tudela cuando nuestro río discurre tan embravecido como en estos momentos. Y no decimos el Ebro o el río Ebro, sino Ebro a secas. Suprimimos el artículo personificándolo y es que nuestro río es  el vecino y el amigo de toda la vida. Y baja “furo” que, según la Real Academia de la Lengua que clasifica esta palabra como un regionalismo de Navarra y Aragón, significa furioso, fiero.

De todas maneras, estas avenidas estacionales nos recuerdan  que nuestro río sigue estando vivo y vigoroso y producen otras “riadas”: las de los curiosos o “aldragueros” (otro regionalismo) que en todas ellas nos acercamos para observarlas.

Las crecidas del río y su desbordamiento han sido consustanciales a Tudela. Ya en 1515 la hacienda de la Ciudad recaudó un impuesto especial de 2.250 libras para reparación de los daños de las riadas que eran frecuentes y devastadoras.


Hay que destacar las sufridas el 14 de marzo de 1930 en la que el agua creció 6,75 metros por encima de su nivel habitual y su caudal fue de 3.805 metros cúbicos por segundo; y la del 1 de enero de 1961 en la que pasaron 3.508 metros cúbicos por segundo y el agua alcanzó una altura máxima de 6,41 metros sobre el nivel medio. El agua cubrió todos los campos haciendo verdaderos estragos dejando incomunicada la Ciudad  y el barrio de la Magdalena y sus aledaños quedaron anegados.


Otras riadas importantes fueron las de 1980, 2003 y 2007 si bien produjeron menores daños que en las anteriores puesto que el río ya estaba más encauzado.

La canalización producida por los diques ha sido la causa que ha evitado que las calles de la ciudad se inunden como sucedía antaño. La vieja estampa del pontón de Patolea  navegando cual góndola veneciana por nuestras calles de San Julián, Verjas, Huerto del Rey,  etc. pasaron a la historia.

Solamente nos queda el recuerdo y algunas fotografías que hicimos cuando todavía no peinábamos canas.












domingo, 10 de enero de 2010

Esteras de Lubia

Esta población perteneciente a la comarca de Gómara, ubicada en la ladera sur de la Sierra del Cortado y por la que discurre el arroyo Esterón, es una pedanía de Almenar de Soria y forma parte de la entidad histórica Mancomunidad de los 150 Pueblos de la Tierra de Soria.

Este parece ser el solar de nuestros Tajahuerce ya que todos los conocidos hasta este momento son naturales de Esteras de Lubia, salvo los Tajahuerce Salvador que son de Villar del Campo, donde se asentó su padre José Tajahuerce Enciso.


El lugar está situado sobre una pequeña colina en una extensa explanada y en sus alrededores se dan la encina y el chaparro, abundando la caza de liebre y conejo. Su economía se mueve en torno del cultivo del cereal y la ganadería ovina.

En la Edad Media perteneció a la Comunidad de Villa y Tierra de Soria, formando parte del Sexmo de Lubia. En la Edad Moderna se constituyó en municipio constitucional llamándose entonces Esteras de Soria, contando en 1842 con 204 habitantes. Por R.D. del 27-6-1916, a propuesta de la Real Sociedad Geográfica,  pasa a tomar el nombre que ostenta en la actualidad. Durante el siglo XX, en la década de los 60, desaparece el municipio integrándose en Almenar de Soria. En ese momento tenía 116 vecinos consolidándose la tendencia al despoblamiento de tal forma que en el censo de 2008 contaba solamente con 22 residentes.

Hay en el pueblo dos ermitas: la de la Virgen de la Misericordia y la del Santo Sepulcro o humilladero, además de la iglesia principal de San Pedro Apóstol, donde fueron bautizados nuestros antepasados, muchos de ellos contrajeron matrimonio allí y también fueron enterrados en el pequeño cementerio adosado a esta iglesia.

Este es un lugar que he visitado personalmente constatando su firme candidatura a engrosar la lista de los numerosos despoblados sorianos dado el continuo descenso de la población y como consecuencia del envejecimiento de sus exiguos moradores.


Ver más de Esteras de Lubia

sábado, 26 de diciembre de 2009

Valdegeña

Es otro de los pueblos relacionados con los Tajahuerce.



Antes de ser conocido con la grafía actual, fueron utilizados hasta bien entrado el siglo XVIII los nombres de Valdejaenna o Valdegehenna, cuyo significado parece ser el primero de ellos valle de paso de caravanas y el segundo valle del infierno. Ambos se complementan y hacen referencia a que el valle era efectivamente el paso obligado de las caravanas hacia el valle del Ebro y a los supuestos peligros por el tránsito a través del paraje Agua Salobre.

Está situado entre montañas de la sierra del Madero y de Matute, cercano a la sierra del Moncayo, abierto por el valle del río Rituerto, afluente del Duero que nace en su término, y atravesado por una cañada.

Se dice que en sus aledaños se encontraba Lutia, ciudad celtíbera que ayudó a Numancia en su lucha contra los romanos. Hay vestigios romanos en pozos de huertos  y el paso de los árabes está justificado por una toponimia abundante, entre ella Valdejaenna. Del medioevo cristiano quedan las ruinas del convento supuestamente templario de San Adrián situado en una vaguada de la sierra del Madero.

La iglesia de San Lorenzo con su pórtico románico puro y el ábside  de transición al gótico junto con la pila del agua bendita además de una ermita dedicada a Ntra. Sra. de Gracia son sus edificios religiosos representativos. Son notables varias casas rurales castellanas y también hay dinteles con figuras relativas a la labranza y el pastoreo.

Ermita de Ntra. Sra. de Gracia
La economía del pueblo está basada en el cultivo del cereal y la ganadería principalmente lanar, un poco de vacuno y algo de porcino. La caza es uno de los atractivos del lugar

En 1944 nació en esta localidad el escritor Avelino Hernández Lucas y en su biografía se dice que contaba con 300 habitantes. El censo de las elecciones al parlamento europeo de 2009 le otorgaba un censo de 46 votantes. Esta población en verano suele incrementarse hasta algo más de un centenar de personas.

Es un pueblo, como muchos otros de España si no cambian las tendencias, abocado a engrosar el extenso número de los despoblados. Como ilustración voy a transcribir literalmente unos párrafos escritos por J. Antonio Gonzalo Angulo en un artículo sobre Valdegeña, en el que con una fina ironía manifiesta un hondo pesimismo sobre su futuro:

“Las sociedades agrícolas y ganaderas, como en el caso de Valdegeña, generaban oficios necesarios para el mantenimiento del aparato productivo, desde los cantineros a los agosteros pasando por herreros, afiladores, veterinarios, cabreros, vaqueros, etc. Nada de eso queda hoy en el pueblo: se han ido como por ensalmo. Por otra parte, aquel sistema económico, con tantos oficios incluso reunidos en una misma persona, generaba un sinfín de productos. Del campo de labor se obtenían cereales, legumbres, y verduras; de los animales, leche, queso, carne y huevos; del monte, leña y cisco; y de las personas muchas producciones esporádicas o permanentes, como los trabajos en la carretera o en el ferrocarril, peonadas como albañiles, la ropa que las mujeres cosían para todos los de la casa... 
Por el contrario, hoy proliferan otros oficios, antes desconocidos, como los de jubilado (casi todos los habitantes en invierno) y los de veraneante (casi todos los habitantes en verano). A la vez, se ha uniformado la producción: ya casi no se produce nada (en variedad  o cantidad).
El futuro, pero ¿hay futuro? 
Cuando se habla de economía, es obligatorio hacer referencias al futuro, pero en este caso nos lo podemos ahorrar porque no sé si existe tal futuro, desde el punto de vista económico, o al menos soy pesimista respecto a que los habitantes actuales puedan hacer por su futuro nada importante. Pero es igual, los italianos hablan del dolce far niente (o sea, del no hacer nada) como un modo de ser y de estar envidiable.”

Demoledor.  

Ver más de Valdegeña

domingo, 20 de diciembre de 2009

Villar del Campo

El pueblo donde nació mi cuarto abuelo Eugenio Tajahuerce está asentado en un llano que atraviesa el río Rituerto, y sobre un promontorio del casco urbano se encuentran las ruinas de una construcción fortificada de planta rectangular de la que apenas queda en pie un muro de 20 metros de largo por 10 de alto y es posible que contara con una torre de origen más antiguo hoy desaparecida. No existe ninguna información histórica ni de la torre ni del castillo.


La ocupación humana de esta zona data de muy antiguo según ponen de manifiesto los yacimientos de industria lítica de la época eneolítico-bronce. En sus proximidades discurría la vía Astúrica-Cesaraugusta y el Camino de Santiago de Soria (Castellano-Aragonés) pasa por la localidad.

Su iglesia dedicada a Nuestra Señora de las Mercedes cuenta con elementos góticos y románicos. Hay una ermita dedicada a los santos Justo y Pastor.
Unos dos kilómetros al norte en dirección a Agreda se encuentra el torreón de Castellanos, en los alrededores del despoblado del mismo nombre que a mediados del siglo XIX se incorporó al Villar.

Según el diccionario de Madoz tenía 40 casas además de la consistorial que servía de cárcel En 1842 contaba con 33 hogares y 130 vecinos. El censo de 2006 le atribuye 29 habitantes.
Su principal economía está fundamentada en el cultivo del trigo, cebada y girasol, completada con su cabaña de ganadería lanar y porcina. En otro tiempo se explotaba una mina de plomo abandonada hace muchos años.

En su término, ocupando el 38% del mismo, se halla el lugar de interés Comunitario conocido como Quejigares y encinares de Sierra del Madero, con una extensión de 958 hectáreas, en el que abundan los ejemplares de dimensiones considerables, entre ellos el mayor árbol catalogado, sobre un sotobosque de enebros y en el que también se da el roble, la encina, el tomillo y el espliego. Además cunde la caza de jabalí, ciervo, conejo, liebre y codorniz.
En 1940 RENFE inauguró la línea de ferrocarril Soria-Castejón y Villar del Campo tenía su estación, digo tenía porque en 1990 se clausuró la línea. Precisamente en esta estación se rodaron algunas escenas de la película Doctor Zhivago, elegida por la asiduidad de la nieve. Ese año brilló por su ausencia y tuvieron que montar un decorado de nieve artificial. Cosas del cine.


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lunes, 14 de diciembre de 2009

Masegoso


En varias ocasiones me he referido al lugar de Masegoso del que, según algunos documentos, procedía Eugenio Tajahuerce a pesar de que su partida de bautismo sea de El Villar del Campo.
Masegoso es un despoblado soriano sito en el valle del Rituerto, entre las sierras de La Pica y el Madero y los pueblos de El Villar del Campo y Pozalmuro al que pertenece.
Es un paraje bien situado, tiene buen pasto en el monte y agua abundante ya que además del río Rituerto existen dos manantiales. Todo esto no evitó su abandono y ya en el siglo XVIII había 7 casas arruinadas, 5 deshabitadas y 7 vecinos. Parece ser que el nombre proviene de la abundancia de mansiega, una hierba dura parecida a la anea.
De entre sus ruinas destacan los restos de su torre vigía que junto a las de Castellanos del Campo, La Pica y Aldealpozo han dado pie a numerosas historias y leyendas. En este caso, a partir del rumor popular sobre el envenenamiento de toda la población nació la siguiente:
Cuentan que, en el siglo XVIII, cuando dos de las más importantes familias del municipio se disputaban la posesión del torreón moruno del siglo X, un sargento que había tratado de engañar a la población vestido de fantasma, despechado porque Manuel se iba a casar con Adela, a quien él amaba infructuosamente, lo envenenó, fue descubierto y condenado a muerte. Antes de ser ejecutado y como venganza vertió el mismo veneno en la fuente del pueblo de la que bebieron todos sus moradores y a causa de ello perecieron. Desde entonces el espíritu del militar, lejos de descansar en paz, ronda por sus ruinas como alma en pena. Esta es la leyenda del Fantasma de Masegoso que, como otras similares, trata de justificar el porqué de su despoblamiento.
Desde hace tres años el pueblo de Pozalmuro escenifica esta leyenda con creciente éxito de público en una romería laica celebrada al pie del viejo torreón. También el Ayuntamiento de Pozalmuro, con la colaboración de Heraldo de Soria, ha convocado el I Concurso de relato corto Fantasma de Masegoso con la finalidad de promocionar la conservación y difusión de cuentos y leyendas populares.
Como curiosidad debo añadir que en la actualidad existen en España tres poblaciones con este nombre: Masegoso de Tajuña, en la provincia de Guadalajara, que cuenta con 105 habitantes; Masegoso, en Albacete, tiene 146 habitantes; y Masegoso en la sierra de Albarracín en Teruel que forma parte del municipio Toril-Masegoso de 36 habitantes.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Soria



Tras los paréntesis de los viajes a Italia y Egipto, tomo contacto con el teclado para reanudar la actividad en este blog. Prometo un poco más de asiduidad.



Ayer viajamos hasta la cercana ciudad de Soria para ver las exposiciones de “Las edades del hombre” que este año tienen lugar en la capital soriana.


El Duero desde la ermita de San Saturio













De camino en el autobús, al paso por el Madero, no pude evitar que mi vista se dirigiera hacia las tierras de la izquierda de la carretera. Allí se vislumbraban la sierra de Esteras y el valle del Rituerto, e intuí las poblaciones de Esteras de Lubia, Tajahuerce, Aldealpozo, El Villar del Campo, etc. tan vinculadas a nuestra historia familiar.

Tierras aptas para el cereal, el pastoreo y la explotación micológica, especialmente la de la tan apreciada trufa, que contrastan con la feracidad de nuestro valle del Ebro.

Adormecido por el runruneo del autobús y el calorcillo del sol matinal de una día otoñal luminoso, me vino a la mente los padecimientos que en aquella época y circunstancias sufrirían nuestros antepasados para aventurarse a emigrar a nuestra querida Tudela, que por lo visto ya entonces era un foco de atracción.

Ejemplo seguido por tantos y tantos sorianos, riojanos, aragoneses, gallegos, extremeños y de otras procedencias que emigraron aquí en época más reciente, a los que todos conocemos y que algunos todavía no están totalmente integrados pero, que no nos quepa duda, sus descendientes se sentirán tan tudelanos de pura cepa como nosotros, los Tajafuerte, al cabo de estos doscientos años que llevamos afincados en esta ciudad.