martes, 17 de noviembre de 2009
Pedro Tajafuerte Jacoste
Mi padre. (In memoriam)
Nació a la una de la mañana del día 8 de Febrero de 1918 en la casa número 18 de la calle Huerto del Rey de Tudela y lo bautizaron al día siguiente en la parroquia de Santa María en la Catedral. Era hijo de Fernando Tajafuerte y de Carmen Jacoste y nieto por línea paterna de José María Tajafuerte y Simona Martínez y por la materna de Andrés Jacoste y Lucía Lavilla, siendo ésta su madrina. Todos ellos naturales la ciudad de Tudela, excepto la última que era de Cascante. Fue el quinto de siete hermanos.
Su confirmación tuvo lugar el día 12 de Febrero de 1919 en la parroquia de San Jorge El Real de Tudela cuando contaba solamente con un año de edad.
Recibió la instrucción normal de la época en las escuelas públicas y nos consta que aprendió dibujo lineal porque el 12 de Mayo de 1929 le fue concedido un diploma de la Academia de Artes, Industria y Comercio del Patronato de Castel-Ruiz de Tudela, curso de 1928 a 1929 con la calificación de Aprobado en esta asignatura.
Se inició como aprendiz de herrero, pero mis abuelos lo retiraron porque no ganaba lo suficiente y lo destinaron al tradicional oficio familiar de jornalero del campo. Por consiguiente, no tuvo la oportunidad de ser un hombre culto, pero sí adquirió una gran afición a la lectura, al cine y al teatro, aunque esta última inclinación pudo cultivarla en escasas ocasiones.
La guerra civil española coincidió con su servicio militar que se prolongó durante seis largos años. Estuvo destinado en Sotopalacios (Burgos) en una fábrica o almacén de municiones pesadas y dedicado al transporte de las mismas. Hoy día lo llamaríamos logística. En ésta época fue operado de apendicitis en Santiago de Compostela.
Durante el servicio militar conoció a una chica natural del cercano pueblo de Fontellas que había venido a Tudela a “servir”. Se llamaba Antonia Corral Escudero, era de su misma edad e hija de Gregorio y Angela, vecinos de ese mismo pueblo.
Tras un prolongado noviazgo, Pedro y Antonia contrajeron matrimonio el día 5 de Octubre de 1944 en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Fontellas, asistiendo como testigos Francisco Corral y Francisco Escudero, hermano y tío de la novia respectivamente. Al cabo de un año, en plenas fiestas de Tudela, nací yo y tres años más tarde mi hermano Julián.
Mis padres vivieron primeramente en un piso de la casa propiedad de mis abuelos paternos, sita en el número 32 de la calle Sainz D. Mariano, hoy calle Rúa, lugar donde actualmente tiene su sede la Peña La Jota. Allí nacimos mi hermano y yo. Posteriormente alquilaron un inmueble en la calle Magdalena num. 8 y allí nos trasladamos permaneciendo en él durante tres años.
No sin muchos esfuerzos, consiguieron ser adjudicatarios de una vivienda de protección oficial en la calle Lucio Bordonaba, número 4 que adquirieron en 1954 y este fue su domicilio definitivo hasta la muerte de ambos. Actualmente esta edificación es la residencia de su nieto Enrique, después de una bonita remodelación de la misma.
Pedro fue jornalero del campo y obrero en las industrias Féculas y Derivados Agrícolas S.A., Conservas Martínez y Enrique Jiménez S.A. todas ellas de Tudela. Además de ser muy habilidoso para casi todos los oficios manuales, tuvo como segundo empleo el de hortelano cultivando un huerto en Traslapuente, término de Carramurillo. Fue un trabajador infatigable a pesar de que algunos de sus trabajos fueron muy duros. A los 60 años se jubiló, pero no dejó sus labores de hortelano tanto en Carramurillo como en Urzante.
Con posterioridad a la jubilación fue intervenido quirúrgicamente de hernia de hiato y úlcera gástrica, esta última era la única herencia familiar recibida.
En julio de 1988, durante la procesión de Santa Ana de la que era asiduo todos los años, se sintió muy cansado y comenzó su deterioro físico. En setiembre se le diagnosticó un cáncer de pulmón y al poco tiempo ingresó en el Hospital Reina Sofía de Tudela del que ya no saldría con vida. Su enfermedad fue corta pero muy dolorosa y el día 1 de diciembre, a las 4 de la tarde, dejó de existir por parada cardiorrespiratoria. La inhumación tuvo lugar al día siguiente en un nicho del cementerio municipal de Tudela, donde igualmente fue enterrada mi madre cuando falleció 19 años más tarde.
Pedro era acreedor de múltiples cualidades, pero siempre destacó por su carácter afable y cariñoso. Fue un padre y abuelo entrañable y dejó en todos nosotros un recuerdo imperecedero. Todavía hoy, cuando está próximo a cumplirse el 21 aniversario de su muerte, siento una profunda emoción al redactar estas líneas como homenaje y agradecimiento al cariño que siempre nos profesó.
Mucho más podría escribir sobre él por la profunda e imborrable huella que dejó en nosotros, pero ya me he extendido más de lo previsto. Solamente me resta decir esa frase tan manida pero que, experimentada desde dentro, cobra verdadero sentido: Descansa en paz, tus hijos y nietos no te olvidan.
lunes, 9 de noviembre de 2009
Tomás Tajafuerte Martínez (2)
Perdido pues el rastro de Francisco, casado en Ablitas con Bárbara Arriazu, aparece el de Tomás.
Efectivamente, el 31 de Agosto de 1912, el cura párroco de San Jorge El Real de Tudela bautiza a una niña nacida el 27 del mismo mes, a la que se le pone el nombre de Jenara. Es hija de Tomás Tajafuerte y Martínez, natural con sus padres de Tudela, y de Bárbara Arriazu Enériz, natural con los suyos de Ablitas. Abuelos paternos José María y Simona y maternos Julián y Jenara.
Según el Registro civil de Tudela, el 6 de Febrero de 1967 falleció en su domicilio Tomás Tajafuerte Martínez, hijo de José María y Simona, viudo, nacido el 21 de diciembre de 1873. Esta declaración la hace el funerario Juan Martínez Hernández. Hay un marginal que dice lo siguiente: “No se ha practicado la nota de la defunción en la inscripción de nacimiento del inscrito Tomás Tajafuerte Martínez por no aparecer inscrito en este Registro Civil”
| Certificado de defunción de Tomás Tajafuerte |
Es lógico este marginal puesto que no consta el nacimiento de Tomás y por tanto mal podría figurar inscrito en el Registro. Además hay un error de identificación ya que quien nace el 17 (no el 21) de diciembre de 1873 no es Tomás sino el Francisco que falleció el 17 de diciembre de 1875. Por tanto el Francisco que casó con Bárbara Arriazu es el nacido el 20 de diciembre de 1878, según consta en su fe de bautismo.
¿Qué pudo ocurrir para el cambio de nombre? Una explicación que se me ocurre es que al presentar el acta bautismal para el nacimiento de las hijas se equivocaran con el nombre de la anotación siguiente de TOMAS Bordonaba, pero ¿en las tres? Reconozco que no es una causa muy plausible porque, si esto fue así, la nueva identidad fue asimilada con excepcional rapidez ya que todos le conocieron como Tomás y desconocían su verdadero nombre.
Este es un caso que me ha tenido ocupado durante largo tiempo y, a pesar de tener todos los datos expuestos documentados, me queda la frustración de no haber podido averiguar fehacientemente la causa de estos hechos. Quizá algún día, inesperadamente, logre culminar este asunto satisfactoriamente.
domingo, 8 de noviembre de 2009
Tomás Tajafuerte Martínez (1)
Voy a tratar ahora del curioso caso del hermano de mi abuelo Fernando, al que todos llamaban Tomás. Como podréis comprobar es un asunto verdaderamente sorprendente en el que he invertido muchas horas en una investigación exhaustiva. Dada la extensión del tema, me he inclinado por dividirla en dos partes.
En primer lugar, mi bisabuelo José María no tuvo ningún hijo al que pusiera por nombre Tomás ni con Simona Martínez ni con Gregoria Yagüez, sus dos esposas.
| Bautismo de Francisco Tajafuerte |
En la partida de bautismo de este Francisco hay un marginal que dice lo siguiente: El 30 de Marzo de 1908 contrajo matrimonio con Bárbara Arriazu y Enériz, en
| Acta de matrimonio de Francisco Tajafuerte |
Nos consta que el 30 de Marzo de 1908 contraen matrimonio en la parroquia de Santa María Magdalena de Ablitas Francisco Tajafuerte Martínez, hijo de José María Tajafuerte y Simona Martínez, con Bárbara Arriazu Enériz, viuda de Celestino Moracho, hija de Julio Arriazu y Jenara Enériz. También nos consta la inscripción en el Registro Civil de Ablitas de este matrimonio canónico.
Aquí perdemos el rastro de Francisco Tajafuerte Martínez del que no volvemos a tener noticias. A cambio encontramos a Tomás Tajafuerte Martínez, del que desconocíamos su existencia y cuya esposa figura como Bárbara Arriazu Enériz según veremos en la próxima entrada.
miércoles, 28 de octubre de 2009
Soria
Tras los paréntesis de los viajes a Italia y Egipto, tomo contacto con el teclado para reanudar la actividad en este blog. Prometo un poco más de asiduidad.
Ayer viajamos hasta la cercana ciudad de Soria para ver las exposiciones de “Las edades del hombre” que este año tienen lugar en la capital soriana.
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| El Duero desde la ermita de San Saturio |
De camino en el autobús, al paso por el Madero, no pude evitar que mi vista se dirigiera hacia las tierras de la izquierda de la carretera. Allí se vislumbraban la sierra de Esteras y el valle del Rituerto, e intuí las poblaciones de Esteras de Lubia, Tajahuerce, Aldealpozo, El Villar del Campo, etc. tan vinculadas a nuestra historia familiar.
Tierras aptas para el cereal, el pastoreo y la explotación micológica, especialmente la de la tan apreciada trufa, que contrastan con la feracidad de nuestro valle del Ebro.
Adormecido por el runruneo del autobús y el calorcillo del sol matinal de una día otoñal luminoso, me vino a la mente los padecimientos que en aquella época y circunstancias sufrirían nuestros antepasados para aventurarse a emigrar a nuestra querida Tudela, que por lo visto ya entonces era un foco de atracción.
Ejemplo seguido por tantos y tantos sorianos, riojanos, aragoneses, gallegos, extremeños y de otras procedencias que emigraron aquí en época más reciente, a los que todos conocemos y que algunos todavía no están totalmente integrados pero, que no nos quepa duda, sus descendientes se sentirán tan tudelanos de pura cepa como nosotros, los Tajafuerte, al cabo de estos doscientos años que llevamos afincados en esta ciudad.
viernes, 21 de agosto de 2009
Moncayo
El pasado día 14 de Agosto cumplí una de las ilusiones de mi vida: subir a la cima del Moncayo (2316 m ).
| El pedregal de la cima |
Comimos unos sustanciosos bocadillos, nos hicimos las fotos obligatorias junto al poste del punto geodésico e iniciamos el descenso.
Este monte siempre ha estado presente en la existencia de los Tajafuerte tanto por el lado aragonés que da a Navarra como por el lado soriano. Monte que, a pesar de no estar en territorio navarro, los tudelanos lo sentimos como propio. Desde nuestro huerto de Urzante tenemos de él una vista preciosa.
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| Moncayo desde Urzante |
Hoy en día las cosas han cambiado. Ya no se puede ir a hacer el típico calderete o las sabrosísimas costillas a la brasa. Ahora hay que ir provisto de un buen bocata u optar por la opción de los varios restaurantes del contorno.
A pesar del pequeño accidente sufrido casi al final del descenso he sentido la satisfacción de haber visto cumplido mi viejo deseo.
No me importaría nada repetir la ascensión, pero esta vez por la otra cara, por Cueva de Agreda, por el mismo lugar donde hace muchos años mi padre y Ricardo, entonces con 6 años, la iniciaron.
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