lunes, 23 de noviembre de 2009

Fernando Tajafuerte Martínez


Mi abuelo nació a la una de la tarde del día 30 de Mayo de 1883, en la calle San Antón, número 20 de Tudela, domicilio de sus padres José María Tajafuerte y Simona Martínez. Hacía el número 6 de 11 hermanos, los 4 últimos hermanastros. Era nieto por parte paterna de Juan Tajafuerte y de Eugenia Areche, ambos de Tudela, y por parte materna de José Martínez, de Cascante, y Ana Villafranca, de Tudela. En esta fecha los 4 abuelos eran ya difuntos y, como ya tengo comentado anteriormente, Juan y Eugenia constan como José y Longina.

El bautizo tuvo lugar al día siguiente en la parroquia de Santa María en la Catedral y fue su madrina Estebanía Areche, de Tudela. Pienso que se trataba de una hermana de su abuela.

Desempeñó el tradicional oficio familiar de jornalero del campo aunque posteriormente cultivó ciertas fincas en régimen de alquiler por lo que precisó de alguna caballería.

Contaba 25 años cuando contrajo matrimonio con Carmen Jacoste Lavilla, natural de Tudela e hija de Andrés y Lucía, siendo testigos de este acto, entre otros, Mariano y Nemesio Caparroso, vecinos ambos de la misma ciudad.

El matrimonio vivió en la calle Huerto del Rey y tuvo los siete hijos que paso a enumerar:

María. Nació el 22 de Julio de 1909. Casó con José María Urbano Sayas en 1933, tuvo 3 hijos llamados Javier, María Carmen y Jesús Ramón y falleció siendo viuda el 12 de Setiembre de 1984.
Julián. Nació el 12 de Febrero de 1912 y falleció a los 28 años el 30 de Noviembre de 1940 a consecuencia de una tuberculosis pulmonar contraída durante la guerra civil.
Lucía. Nació el 8 de enero de 1914. Tiene un hijo llamado Francesc de su primer matrimonio con Francisco Vila. Fijó su domicilio en Barcelona y allí reside habiendo enviudado de su segundo esposo Ricardo Montejo Orozco.
Martín. Nació el 12 de Noviembre de 1915. Falleció a los 7 meses de edad de apoplegía meníngea el 15 de Junio de 1916.
Pedro. Mi padre, del que ya he hecho un extenso comentario en la entrada del 17/11/2009.
Josefina. Nació el 19 de Marzo de 1920. Casó con José María Aguado Vidorreta en 1943, tuvo un hijo llamado Mariano, ya difunto, y falleció siendo viuda el 23 de Febrero de 1999.
Angel. Nació el 14 de Abril de 1922 y a los 4 meses falleció por anemia aguda el 22 de Agosto de 1922.

Con posterioridad adquirieron la casa número 32 de la calle la Rúa, hoy sede de la Peña La Jota, donde permaneció hasta su muerte.

Cuando mi abuelo falleció yo todavía no había cumplido los tres años, por tanto no recuerdo prácticamente nada de él. Por haberlo oído contar sé que tenía un temperamento apacible y soportaba con tranquilidad (y creo que con resignación) el fuerte carácter de mi abuela Carmen. Sufrió muchísimo a causa de una úlcera gástrica sangrante que le causó la muerte un 21 de Junio de 1.948.

Sus restos reposan en el panteón familiar que habían adquirido y que fue el primero en ocupar.

martes, 17 de noviembre de 2009

Pedro Tajafuerte Jacoste


Mi padre. (In memoriam)
Nació a la una de la mañana del día 8 de Febrero de 1918 en la casa número 18 de la calle Huerto del Rey de Tudela y lo bautizaron al día siguiente en la parroquia de Santa María en la Catedral. Era hijo de Fernando Tajafuerte y de Carmen Jacoste y nieto por línea paterna de José María Tajafuerte y Simona Martínez y por la materna de Andrés Jacoste y Lucía Lavilla, siendo ésta su madrina. Todos ellos naturales la ciudad de Tudela, excepto la última que era de Cascante. Fue el quinto de siete hermanos.
Su confirmación tuvo lugar el día 12 de Febrero de 1919 en la parroquia de San Jorge El Real de Tudela cuando contaba solamente con un año de edad.
Recibió la instrucción normal de la época en las escuelas públicas y nos consta que aprendió dibujo lineal porque el 12 de Mayo de 1929 le fue concedido un diploma de la Academia de Artes, Industria y Comercio del Patronato de Castel-Ruiz de Tudela, curso de 1928 a 1929 con la calificación de Aprobado en esta asignatura.
Se inició como aprendiz de herrero, pero mis abuelos lo retiraron porque no ganaba lo suficiente y lo destinaron al tradicional oficio familiar de jornalero del campo. Por consiguiente, no tuvo la oportunidad de ser un hombre culto, pero sí adquirió una gran afición a la lectura, al cine y al teatro, aunque esta última inclinación pudo cultivarla en escasas ocasiones.
La guerra civil española coincidió con su servicio militar que se prolongó durante seis largos años. Estuvo destinado en Sotopalacios (Burgos) en una fábrica o almacén de municiones pesadas y dedicado al transporte de las mismas. Hoy día lo llamaríamos logística. En ésta época fue operado de apendicitis en Santiago de Compostela.
Durante el servicio militar conoció a una chica natural del cercano pueblo de Fontellas que había venido a Tudela a “servir”. Se llamaba Antonia Corral Escudero, era de su misma edad e hija de Gregorio y Angela, vecinos de ese mismo pueblo.
Tras un prolongado noviazgo, Pedro y Antonia contrajeron matrimonio el día 5 de Octubre de 1944 en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Fontellas, asistiendo como testigos Francisco Corral y Francisco Escudero, hermano y tío de la novia respectivamente. Al cabo de un año, en plenas fiestas de Tudela, nací yo y tres años más tarde mi hermano Julián.
Mis padres vivieron primeramente en un piso de la casa propiedad de mis abuelos paternos, sita en el número 32 de la calle Sainz D. Mariano, hoy calle Rúa, lugar donde actualmente tiene su sede la Peña La Jota. Allí nacimos mi hermano y yo. Posteriormente alquilaron un inmueble en la calle Magdalena num. 8 y allí nos trasladamos permaneciendo en él durante tres años.
No sin muchos esfuerzos, consiguieron ser adjudicatarios de una vivienda de protección oficial en la calle Lucio Bordonaba, número 4 que adquirieron en 1954 y este fue su domicilio definitivo hasta la muerte de ambos. Actualmente esta edificación es la residencia de su nieto Enrique, después de una bonita remodelación de la misma.
Pedro fue jornalero del campo y obrero en las industrias Féculas y Derivados Agrícolas S.A., Conservas Martínez y Enrique Jiménez S.A. todas ellas de Tudela. Además de ser muy habilidoso para casi todos los oficios manuales, tuvo como segundo empleo el de hortelano cultivando un huerto en Traslapuente, término de Carramurillo. Fue un trabajador infatigable a pesar de que algunos de sus trabajos fueron muy duros. A los 60 años se jubiló, pero no dejó sus labores de hortelano tanto en Carramurillo como en Urzante.
Con posterioridad a la jubilación fue intervenido quirúrgicamente de hernia de hiato y úlcera gástrica, esta última era la única herencia familiar recibida.
En julio de 1988, durante la procesión de Santa Ana de la que era asiduo todos los años, se sintió muy cansado y comenzó su deterioro físico. En setiembre se le diagnosticó un cáncer de pulmón y al poco tiempo ingresó en el Hospital Reina Sofía de Tudela del que ya no saldría con vida. Su enfermedad fue corta pero muy dolorosa y el día 1 de diciembre, a las 4 de la tarde, dejó de existir por parada cardiorrespiratoria. La inhumación tuvo lugar al día siguiente en un nicho del cementerio municipal de Tudela, donde igualmente fue enterrada mi madre cuando falleció 19 años más tarde.
Pedro era acreedor de múltiples cualidades, pero siempre destacó por su carácter afable y cariñoso. Fue un padre y abuelo entrañable y dejó en todos nosotros un recuerdo imperecedero. Todavía hoy, cuando está próximo a cumplirse el 21 aniversario de su muerte, siento una profunda emoción al redactar estas líneas como homenaje y agradecimiento al cariño que siempre nos profesó.
Mucho más podría escribir sobre él por la profunda e imborrable huella que dejó en nosotros, pero ya me he extendido más de lo previsto. Solamente me resta decir esa frase tan manida pero que, experimentada desde dentro, cobra verdadero sentido: Descansa en paz, tus hijos y nietos no te olvidan.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Tomás Tajafuerte Martínez (2)



Perdido pues el rastro de Francisco, casado en Ablitas con Bárbara Arriazu, aparece el de Tomás.




Efectivamente, el 31 de Agosto de 1912, el cura párroco de San Jorge El Real de Tudela bautiza a una niña nacida el 27 del mismo mes, a la que se le pone el nombre de Jenara. Es hija de Tomás Tajafuerte y Martínez, natural con sus padres de Tudela, y de Bárbara Arriazu Enériz, natural con los suyos de Ablitas. Abuelos paternos José María y Simona y maternos Julián y Jenara.

Estos datos se repiten el 14 de octubre de 1914 con Pilar Tajafuerte Arriazu, nacida el 11 del mismo mes de octubre; y el 30 de Abril de 1916 con Ana Tajafuerte Arriazu, nacida el 26 del mismo mes de abril.

Según el Registro civil de Tudela, el 6 de Febrero de 1967 falleció en su domicilio Tomás Tajafuerte Martínez, hijo de José María y Simona, viudo, nacido el 21 de diciembre de 1873. Esta declaración la hace el funerario Juan Martínez Hernández. Hay un marginal que dice lo siguiente: “No se ha practicado la nota de la defunción en la inscripción de nacimiento del inscrito Tomás Tajafuerte Martínez por no aparecer inscrito en este Registro Civil”

Certificado de defunción de Tomás Tajafuerte


Es lógico este marginal puesto que no consta el nacimiento de Tomás y por tanto mal podría figurar inscrito en el Registro. Además hay un error de identificación ya que quien nace el 17 (no el 21) de diciembre de 1873 no es Tomás sino el Francisco que falleció el 17 de diciembre de 1875. Por tanto el Francisco que casó con Bárbara Arriazu es el nacido el 20 de diciembre de 1878, según consta en su fe de bautismo.

¿Qué pudo ocurrir para el cambio de nombre? Una explicación que se me ocurre es que al presentar el acta bautismal para el nacimiento de las hijas se equivocaran con el nombre de la anotación siguiente de TOMAS Bordonaba, pero ¿en las tres? Reconozco que no es una causa muy plausible porque, si esto fue así, la nueva identidad fue asimilada con excepcional rapidez ya que todos le conocieron como Tomás y desconocían su verdadero nombre.

La siguiente anotación es de Tomás Bortodonaba

Su hija Jenara casó en 1933 con José Zabaleta y tuvieron un hijo y una hija. Pilar contrajo matrimonio en 1943 con Vicente Redrado Gómez con el que tuvo 3 hijos y Ana con Félix Escribano en 1947 y no tuvieron descendencia.

Este es un caso que me ha tenido ocupado durante largo tiempo y, a pesar de tener todos los datos expuestos documentados, me queda la frustración de no haber podido averiguar fehacientemente la causa de estos hechos. Quizá algún día, inesperadamente, logre culminar este asunto satisfactoriamente.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Tomás Tajafuerte Martínez (1)


Voy a tratar ahora del curioso caso del hermano de mi abuelo Fernando, al que todos llamaban Tomás. Como podréis comprobar es un asunto verdaderamente sorprendente en el que he invertido muchas horas en una investigación exhaustiva. Dada la extensión del tema, me he inclinado por dividirla en dos partes.

En primer lugar, mi bisabuelo José María no tuvo ningún hijo al que pusiera por nombre Tomás ni con Simona Martínez ni con Gregoria Yagüez, sus dos esposas.


Tomás fue bautizado con el nombre de Francisco el 20 de diciembre de 1878 y había nacido a la una de la mañana de ese mismo día. Era el cuarto hijo de los siete que tuvo con Simona Martínez y el tercero al que le puso este nombre, ya que de los dos anteriores Franciscos, uno falleció en 1875 y el otro que se llamaba Francisco Javier en 1879. Posteriormente dio este mismo nombre a dos hijos habidos con Gregoria Yagüez que murieron al poco de nacer. Por consiguiente, cinco de sus hijos llevaron este nombre y todos fallecieron prematuramente excepto el que posteriormente fue conocido como Tomás.

Bautismo de Francisco Tajafuerte

En la partida de bautismo de este Francisco hay un marginal que dice lo siguiente: El 30 de Marzo de 1908 contrajo matrimonio con Bárbara Arriazu y Enériz, en la Parroquia de la villa de Ablitas. Y en la misma página, la siguiente inscripción de bautismo del 23 de diciembre de 1878 es de TOMAS Bordonaba, según mi apreciación dato muy significativo para una de las conjeturas que aventuro más adelante.

Acta de matrimonio de Francisco Tajafuerte

Nos consta que el 30 de Marzo de 1908 contraen matrimonio en la parroquia de Santa María Magdalena de Ablitas Francisco Tajafuerte Martínez, hijo de José María Tajafuerte y Simona Martínez, con Bárbara Arriazu Enériz, viuda de Celestino Moracho, hija de Julio Arriazu y Jenara Enériz. También nos consta la inscripción en el Registro Civil de Ablitas de este matrimonio canónico.

Aquí perdemos el rastro de Francisco Tajafuerte Martínez del que no volvemos a tener noticias. A cambio encontramos a Tomás Tajafuerte Martínez, del que desconocíamos su existencia y cuya esposa figura como Bárbara Arriazu Enériz según veremos en la próxima entrada.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Soria



Tras los paréntesis de los viajes a Italia y Egipto, tomo contacto con el teclado para reanudar la actividad en este blog. Prometo un poco más de asiduidad.



Ayer viajamos hasta la cercana ciudad de Soria para ver las exposiciones de “Las edades del hombre” que este año tienen lugar en la capital soriana.


El Duero desde la ermita de San Saturio













De camino en el autobús, al paso por el Madero, no pude evitar que mi vista se dirigiera hacia las tierras de la izquierda de la carretera. Allí se vislumbraban la sierra de Esteras y el valle del Rituerto, e intuí las poblaciones de Esteras de Lubia, Tajahuerce, Aldealpozo, El Villar del Campo, etc. tan vinculadas a nuestra historia familiar.

Tierras aptas para el cereal, el pastoreo y la explotación micológica, especialmente la de la tan apreciada trufa, que contrastan con la feracidad de nuestro valle del Ebro.

Adormecido por el runruneo del autobús y el calorcillo del sol matinal de una día otoñal luminoso, me vino a la mente los padecimientos que en aquella época y circunstancias sufrirían nuestros antepasados para aventurarse a emigrar a nuestra querida Tudela, que por lo visto ya entonces era un foco de atracción.

Ejemplo seguido por tantos y tantos sorianos, riojanos, aragoneses, gallegos, extremeños y de otras procedencias que emigraron aquí en época más reciente, a los que todos conocemos y que algunos todavía no están totalmente integrados pero, que no nos quepa duda, sus descendientes se sentirán tan tudelanos de pura cepa como nosotros, los Tajafuerte, al cabo de estos doscientos años que llevamos afincados en esta ciudad.